lunes 9 de febrero de 2009

Fishing



Desde sus humildes inicios como artista de grabaciones a vocalista en la banda noruega de culto de doom metal ‘The 3rd and the Mortal’ (con quienes lanzó dos álbumes en 1994), a lo largo de una moderadamente exitosa carrera como solista en Noruega a finales de los noventas, Kari Rueslåtten ha madurado y desarrollado un estilo para escribir y cantar que es bastante único.


Lanzó dos álbumes con Sony Music de Noruega, ‘Spindelsinn’ en 1997 y ‘Mesmerized’ en 1998. En 1997 fue nominada como mejor artita vocal en los Premios Grammy de Noruega y como mejor artista femenina del año en los Norwegian Hit-Awards.

A principios de 2000 Kari se fue a Londres, con nada más que su piano eléctrico. Montó su propio estudio y comenzó a trabajar en su tercer disco como solista. En 2001 firmó con GMR Music Group y en 2002 lanzó ‘Pilot’.

Kari es una persona muy íntegra y ella escribió e hizo los todos arreglos musicales por sí misma. También ha desarrollado un interés en la tecnología y realiza algo de la programación de la música.

La Naturaleza siempre ha sido un parte importante en la inspiración de Kari, pero en su nuevo álbum, ‘Other people’s stories’ se ha inspirado en contar las historias de otras personas. Cada canción tiene una historia por separado pero todas están entrelazadas ya que todas son parte de la vida. La música varia desde un cálido estilo acústico a fríos elementos industriales con la melodía siempre en foco.

Se ha hecho un video para la canción principal, y justo como el álbum, el video cuenta las historias de diferentes personas en su propia y especial forma. (El video lo puedes ver dando click en este enlace.)

Escucha este disco y deja que Kari te guíe por un emocionante viaje a través de diferentes aspectos de la vida, enlazados con la hermosa música y maravillosa voz de Kari Rueslåtten.




Álbum: Other People’s Stories
Año: 2005
País: Noruega
Track: 08

En mi opinión personal, todo el disco es maravilloso, no me pude decidir por un tema que pudiera reflejarlo íntegramente. Pero creo que éste es genial.





Fishing

Fishing, fishing now
down by the bay
fishing with the girls
it’s so lively out there
shall I cast the line?
Cast it in, cast it in, all the girls are saying
But I’ve got my eyes set on just one

And it’s you
Oh it's you

It’s you who I’m standing in front of with nothing to hide
Take me in
Take me inside of your dreams and your thoughts and your mind
This time I’m leaving the girls
Look, I’m wearing your pearls
I have decided to stay here forever
Once I was restless but now I’m where I’d like to be

Kari Rueslåtten

martes 3 de febrero de 2009

Una noche difícil

En lo personal, esta pequeña historia me gusta mucho, así que quiero volver a compartirla con ustedes en los que el nuevo material sigue cocinándose en el horno.


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Una Noche Difícil





Todos tenemos problemas, eso es evidente, unos más graves, otros más estúpidos. Y cada quien lidia con ellos a su propia manera.

Alexa era una niña de 8 años. Con el cabello negro como la noche, ojos verde agua, piel de porcelana, parecía una muñequita fina de esas que coleccionan algunas ancianas bien posicionadas. Sus padres la adoraban, ella lo era todo para ellos: su única hija concebida después de diez años de tratamientos de fertilidad; el anhelo de su nacimiento los mantuvo juntos durante años de fracasos y decepciones. Sin duda, ella los mantenía vivos.

Creo que todos nos preguntamos en algún momento por qué es que estamos aquí, cuál es nuestro objetivo de vida. Nos preguntamos por qué nos Dios nos da la vida. Y también cuestionamos por qué nos la quita.

Una mañana el padre de Alexa la llevó al colegio. Un colegio para señoritas. Al medio día la monja Susana pidió a la clase que fuera a la misa que se ofrecía todos los días en la iglesia de la escuela. Alexa pidió en sus oraciones por sus padres, le rogaba a Dios que los mantuviera vivos y sanos para ella.

Por la tarde su madre fue a recogerla. Comieron en casa y se arreglaron para ir a recoger a su querido "papito" al trabajo. Cenaron todos juntos en un restaurante bastante elegante. Eran una familia feliz, nadie puede negarlo. Ni siquiera yo.

Eran las diez cuando decidieron regresar a su hogar. Las avenidas estaban tranquilas, su casa ya no estaba lejos. Al llegar a un alto, un carro negro golpeó la parte trasera de la camioneta roja donde venían. El padre de Alexa bajo de su vehículo para ver que daños se habían producido. Un par de segundos después salieron del otro auto cuatro sujetos. Estaban armados con unas 9mm. Sometieron al padre, golpearon a la madre y aterrorizaron a la hija.

Pasaron de ser de una familia feliz a una familia secuestrada. En una casa extraña les quitaron todo el dinero y cualquier otra cosa de valor que pudieran haber tenido con ellos. Después de obtener los números de seguridad de las cuentas bancarias, los malos prometieron soltar a los buenos. Papá estaba resignado, mamá atemorizada y Alexa rezaba para que los liberarán pronto.

Esa era la forma en que la pequeña Alexa enfrentaba sus problemas, sacando fuerzas de la espiritualidad.

El hombre que los vigilaba tenía migraña y se había empezado a fastidiar de los susurros de la niña, hasta un punto en que se desesperó. Tomó su arma y disparó, dando justo en la cabeza de Alexa. Sólo se escuchó el grito desgarrador de una madre viendo morir a su hija.

Esa fue la manera en que el secuestrador solucionó su pequeño problema: silenció lo que le causaba el dolor de cabeza.

Los padres de Alexa no pudieron hacer nada pues estaban amarrados de pies y manos. Alexa no pudo hace nada para quitarse del camino de la bala que la mató. Yo no pude hacer nada, porque precisamente esa era mi orden, mantenerme al margen.

Dios había escuchado la plegaria que le había hecho Alexa por la tarde y había mantenido a sus padres con vida. Los secuestradores habían mantenido su palabra y los liberaron, después del incidente. A partir de ese momento los padres de la niña se preguntaron cada día de su vida por qué Él les había quitado lo más importante, lo más amado que tenían.

Yo también me pregunto por qué lo hizo. Y también me cuestiono el por qué no me dejó ayudar. Pero Él es el jefe, decide cómo serán las cosas y yo no puedo contradecirlo. Murió una niña inocente. Yo no la ayude, sólo me quede a ver cómo moría, cómo sus padres se morían en vida. El alma de Alexa me preguntó por qué pasaba todo eso. Yo le dije que no sabía, que mi trabajo sólo era llevármela de ahí.

Me duele haber visto morir tres vidas esa noche sin que yo pudiera hacer nada por salvarlas. Me lastima en lo más profundo de mi interior. Ese es mi problema. Y no puedo hacer nada al respecto, salvo fumarme un par de cigarrillos.



Pandora,
08:20 p.m. 23/04/2007


What do you care?
© suzi9mm

miércoles 19 de noviembre de 2008

Tu Vida, Mi Vida

Tal vez ya la hayan leído con anterioridad, pero esta es la nueva versión, mejorada y corregida.



Tu Vida, Mi Vida

Tomó su chaqueta negra favorita y salió de su departamento. Eran las ocho en punto, misma hora en que siempre huía de las formas mortíferas de su entorno. La noche era fresca, mucho más fresca que su habitación aún con las ventanas abiertas. Tomó un taxi y pidió que la llevaran al Café Bizarro de Coyoacán, ése que era el de rigor cada fin de semana.

Pagó con monedas al viejo taxista, limitándose a establecer únicamente el contacto físico necesario que ameritaba el momento. Entró al café y se sentó en la mesa del rincón, la única vacía. Se quitó la chaqueta con un par de movimientos hábiles para después colgarla en el respaldo de la silla. Cuando se acercó la camarera, pidió lo usual: un café negro, bien cargado, para despertar los sentidos. Sacó un libro del negro bolso que aún mantenía firmemente sujeto entre sus manos y sobre sus piernas, su bien conocido y amado Drácula, con las pastas muy gastadas, las páginas amarillas y dobladas.

Ella estaba completamente segura de que alguien pronto se le acercaría, ese era el plan. Cual magnífica viuda negra estaba dispuesta a obtener la mejor presa de la noche, con su pantalón ajustado, la blusa muy escotada que mostraba la forma redonda de sus senos y su cabello negro suelto, se veía arrebatadora, sola y disponible.

Antes de que siquiera hubieran traído su café a la mesa, desde el otro lado del establecimiento, una preciosa rubia ya la había notado, quien se disculpó con sus dos amigas y se dirigió a nuestra protagonista.

- ¿Está ocupada esta silla?
- Si lo que pretendes es sentarte a ligar, puedes hacerlo. De lo contrario puedes regresar con tus amiguitas.
- Me llamó Karla.
- Eres una chica muy bonita, Karla, puedes sentarte. Yo soy Sofía.

Ambas mujeres charlaron acaloradamente durante un lapso aproximado de veinte minutos. Después de beber la última gota de elixir negro, Sofía pagó a la mesera y las dos se levantaron del lugar en el que se encontraban. Karla se despidió de sus amigas con un rápido movimiento de mano, al tiempo que les lanzaba una clásica mirada de complicidad.

Caminaron poco más de una cuadra y subieron a un Polo negro. Una vez cómodas, la rubia tocó en la entrepierna a su acompañante y la besó enérgicamente.

- ¿Tu casa o la mía? Si quieres vamos a la mía, queda muy cerca de aquí, a unos quince minutos.
- Entonces que sea en tu casa, preciosa, siempre y cuando me asegures que estaremos solas.
- No te preocupes, mis padres están fuera de la ciudad y llegan hasta el lunes, podremos hacer lo que queramos con tranquilidad.
- ¡Perfecto!

Al cabo de unos minutos llegaron a una casa elegante, Sofía se percato de que la bastarda que la acompañaba era de familia con dinero, cosa que le excitaba en demasía y así podría llevarse una tajada de pastel más grande, siempre era su objetivo. La anfitriona sacó un par de cervezas del refrigerador y le ofreció una a su nueva amiga. Karla apenas le había dado un par de tragos a su bebida cuando Sofía ya estaba empujándola contra la pared y lamiendo su cuello.

- ¡Hey, hey! aquí no, vamos a mi cuarto, estaremos mucho más cómodas que en el frío piso de la cocina.
- Como quieras, a mi me da igual.

Subieron las escaleras y atravesaron el pasillo hasta la habitación. La puerta quedó abierta. Sofía se abalanzó sobre Karla y se tiraron sobre la cama. Besos, caricias. Se desnudaron la una a la otra con desesperación. Roces, mordidas. Hicieron el amor con frenesí un par de veces, disfrutaron orgasmo tras orgasmo. Cuando terminaron hacía un calor sofocante y las dos estaban sudando demasiado. Karla dijo que se iría a bañar, se levantó y se dirigió a la regadera. Sofía aún estaba muy caliente y sabía que lo mejor aún estaba por venir.

- Voy a bajar por otra cerveza, te traeré una también.

Desnuda, bajó a la cocina y llegó hasta el refrigerador, sacó su cerveza y bebió un poco. En vez de sacar otra, fue hacia la alacena y abrió gaveta tras gaveta hasta encontrar lo que buscaba: un cuchillo. Tomó una manzana de color verde y la partió a la mitad, cómo si fuera mantequilla. Simplemente perfecto, estos ricos siempre tienen cosas buenas.

Subió de nuevo a la habitación y se metió en el cuarto de baño silenciosamente, permitiendo que el vapor de la ducha se pegara a su piel y humedeciera su cuerpo aún más. Karla no se había percatado de que ella estaba ahí. Sofía apretó uno de sus glúteos y la otra brincó del susto pero se tranquilizó inmediatamente al darse cuenta que era su amante.

En el rostro de Sofía se dibujo una sonrisa un poco torcida.

- ¿No puedes esperar a que termine?
- No, Te deseo demasiado.

La tenía rodeada con su brazo izquierdo y con su mano tocaba su sexo. En la mano derecha, oculta detrás de su espalda, portaba su arma. Karla cerró las llaves de la ducha y el agua dejó de caer.

- Oye... ¿Sabías que las rubias son muy sensuales y calientes, pero demasiado estúpidas?
-¿Qué...

Karla no pudo terminar la oración que había comenzado a desprenderse de sus labios ya que Sofía le cortó la garganta rápidamente. La sangre brotó instantáneamente, manchando los mosaicos de la pared que otrora era de un color blanco perlado. El cuerpo de la muchacha se desplomó al suelo boca arriba, cayendo como una muñeca de trapo, con los miembros lánguidos y sin fuerzas.

Sofía se puso de cuclillas sobre de ella y empezó a besarla por todo el cuerpo como si estuviera poseída. Karla la miraba aterrada, con lo último que le quedaba de vida; los ojos fijos en los labios de la mujer con quien se había acostado, que se dedicaban a lamer la sangre que embadurnaba su inmóvil cuerpo, hasta que simplemente dejó de ver. La asesina apuñaló el cadáver una y otra vez con tanta pasión que le costaba mantener el mismo control de sus manos. Se frotaba el cuerpo con la sangre todavía tibia de la ya fallecida mientras gemía de placer.

Hacía el amor con la muerte y con la vida. Mataba a sus presas con técnicas dignas del más hábil cazador salvaje, obteniendo vida de su muerte, específicamente del líquido precioso que robaba de sus víctimas. Un vial que bebía de los cadáveres, que lamía de sus propios dedos y la piel que se tensaba sin vida debajo de ella. Cada vez que hacía esto se sentía nueva, más joven, más viva. Cada vez que mataba dejaba las apariencias y era ella misma. Feliz y extasiada, completa.

El cuerpo estaba frío. Le repugnaba cuando se ponían así sus breves amantes. Siempre se preguntaba por qué demonios no podían duran un poco más para ella. Estaba asqueada de ver la cara de miedo que tenía su rubia, quería irse de ese lugar. Se dio una ducha rápida y recogió sus cosas. Antes de marcharse no olvidaría llevarse unos souvenirs: dinero, celular, tarjetas de crédito y algo de ropa fina. Metió en su bolso su cuchillo que tanto le había servido, ahora era su favorito.

Cuando llegó a la puerta pensó en como se iría a casa. Un momento, casi lo olvidaba, ahora ya tenía un carro.

La noche aún era joven y tenía deseos inmensos de ir a un bar para regodearse en su propia victoria.

- Hola preciosa, ¿por qué tan sola? ¿Cómo te llamas?
- Karla, mi nombre es Karla.
- Yo soy Aldo. ¿Te puedo invitar un trago?
- ¿Y si mejor salimos a dar una vuelta?

© Pandora,
Ladrón de Orquídeas (edición),
06:05 p.m. 11/02/2008



© Jenni Tapanila

© Jenni Tapanila

© Jenni Tapanila


© Jenni Tapanila

viernes 7 de noviembre de 2008

Kuss



© Marianne Nyman - Mnoo


Dame tu boca dametuboca da me tu bo ca dametuboca dametu bocadame tubo cada metu bo ca d a m e t u b o c a dame tu bocada metubo cadame tu bocadame tuboca dametu bocadame tuboca dametu bocadame tuboca dame tu boca DAME TU BOCA DAMETUBOCADAMETUBOCADAMETUBOCA DA ME TU BO CA DAME TU BOCA.




© Pandora
07:58 p.m. 31/10/2008